jueves, 7 de marzo de 2013


Horizonte ciudadano

Rosa Esther Beltrán Enríquez

Mujeres en lucha

El momento para la igualdad y para
la libertad, siempre es el ahora.

Conmemoramos el Día Internacional de la Mujer; en este país vivimos 57 millones de mujeres (Inegi, censo de 2010) aunque para estas fechas no tenemos información de cuanto haya aumentado esta cifra, no obstante, lo cierto es que el 51.2% corresponde a la población femenina y el 48.8% restante a la masculina y a pesar de tener una evidente mayoría seguimos viviendo en situaciones de discriminación, de desigualdad y violencia cotidiana.

En la página del Inmujeres se publicó un boletín en el que se reprueba la campaña de prohibición del uso de minifaldas en Ciudad Acuña, Coahuila, por ser una medida discriminatoria hacia las mujeres que atenta contra sus derechos humanos. El Inmujeres señala que: “Las mujeres tienen el derecho de vestirse como deseen y considerar que el uso de minifaldas atenta contra la moral, el pudor, la decencia y las buenas costumbres es lastimar la dignidad de la población femenina”.

La moralina que exhibió la Dirección Municipal de Seguridad de Ciudad Acuña, que pretendía sancionar por el uso de esta prenda de vestir muestra una ignorancia supina en cuanto a su obligación de proteger y garantizar los derechos de las mujeres en igualdad y sin discriminación y también muestra la persistencia de la cultura sexista, al tomar medidas ñoñas que ya no son tolerables.

En su discurso por la conmemoración de este día, Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres menciona con énfasis que el cambio es posible  y se evidencia en casos como la solidaridad mundial con la niña pakistaní llamada Malala que fue atacada por defender la educación para todas y todos, así como con las niñas violadas en la India.

Michelle Bachelet manifiesta que su mensaje está lleno de esperanza pero también de indignación y que ya es tiempo de que los gobiernos cumplan y protejan los derechos humanos, que respeten los convenios internacionales que han suscrito para poner fin a la violencia contra mujeres y niñas, el cambio es posible, está ocurriendo, pero pregunta, cuántas mujeres tienen que ser violadas, vejadas, asesinadas, la respuesta se encuentra en un sistema judicial efectivo, con el cual todavía no contamos, porque ahí sigue imperando la cultura machista además de la ignorancia sobre los contenidos y acuerdos internacionales signados por México.

Vanguardia registra diariamente  casos espeluznantes como el de Sergio Bernal que, en estado de ebriedad y frente a sus hijos, violó a su mujer y  la atacó con un cuchillo; también Concepción Armendáriz amenazó de muerte a su pareja; Sergio Bocanegra, golpeó a su esposa y se le fue encima con un cuchillo; Martín Díaz Lara golpeó a su excompañera sentimental, sacó unas tijeras y se las enterró en dos ocasiones mientras ella estaba en el suelo sin poder defenderse; otro caso fue el de Sandra que tuvo 2 parejas uno la maltrataba, los vecinos escuchaban las golpizas pero su última pareja la mató.

En Coahuila, la impunidad de los agresores sigue siendo la peor pesadilla de las mujeres y las leyes son benévolas y piadosas con ellos. No es posible que tengamos instituciones que se rigen por el “dejar hacer, dejar pasar” en lo que se refiere a violencia de género; lo hemos dicho muchas veces en estas páginas, la violencia de género es un problema de salud pública que produce daños físicos, psicológicos y emocionales y que expone a las mujeres a embarazos forzados y a riesgos de muerte.

Un hombre violento suele tener celos excesivos, una baja autoestima, es dependiente, suele ser alcohólico, consumir drogas, trae el antecedente de ser golpeador y hasta puede tener antecedentes penales.

Vivimos en una sociedad en la que el machismo, lejos de ser cuestionado es visto como algo natural y hasta es elogiado, hay un culto  “natural” hacia la desbordante masculinidad y que no es cosa de individuos sino un fenómeno de profunda raigambre social.

La lucha para avanzar por conseguir la libertad, la igualdad, la seguridad, el derecho a la vida y a la integridad de las mujeres sigue.


 

 

 

 

 

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