miércoles, 16 de abril de 2014

40 años de la huelga heroica

HORIZONTE CIUDADANO

40 años de la huelga heroica


Rosa Esther Beltrán Enríquez


En el 40 aniversario de la huelga heroica CINSA-CIFUNSA,
una remembranza solidaria de aquella gesta obrera.


Un día como hoy, pero de 1974, hace 40 años las empresas CINSA-CIFUNSA se vieron cimbradas por el estallamiento de la huelga de 6 mil trabajadores. A las 12 horas el presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje certificó el estallamiento y las banderas rojinegras ondearon en las entradas de las tres plantas.

En 1974 el sindicato de Cinsa tenía 34 años de haber sido fundado y sólo se había presentado una huelga en el año de 1952, la cual duró poco tiempo y la perdieron los obreros por falta de apoyo y organización.
En ese tiempo, las empresas del Grupo Industrial Saltillo (GIS) con al menos 10 empresas, constituía el motor de la economía saltillense y casi no existía familia o sectores económicos y sociales que no tuvieran relación o bien dependencia económica de alguna de esas empresas.

La relación capital-trabajo en el GIS propició un control empresarial total sobre los trabajadores y su sindicato; no obstante, en el proceso de revisión de contrato colectivo de trabajo de 1974 los trabajadores en asamblea sindical habían acordado un pliego petitorio exigiendo un aumento salarial del 35 por ciento y mejoras en las condiciones de trabajo, ya que crecía el descontento laboral por los bajos salarios; así, sin fondo de resistencia, el que sería uno de los problemas más graves de la huelga, 6 mil obreros –la mitad de la planta laboral del GIS– y sus familias sostuvieron el movimiento por dos meses.

El movimiento de huelga, en forma completamente pacífica, pero con enorme dignidad suscitó una amplia solidaridad de los saltillenses, la Iglesia Católica, los universitarios, el sector campesino y se fue extendiendo a los lugares circunvecinos y a todo Coahuila; la insurgencia sindical fue propagándose hasta el Distrito Federal y otros estados del país; el apoyo del SUTERM, del sindicato minero de las secciones 67 y 147 y la mayoría de los sindicatos de Saltillo fueron constantes durante el movimiento.

Los huelguistas tomaron durante dos meses la Plaza de Armas de Saltillo; también organizaron una caravana a la ciudad de México para entrevistarse con el Presidente de la República, Luis Echeverría quien estuvo en San Luis Potosí para dialogar con ellos en 2 ocasiones. Por su parte, el entonces Gobernador, Eulalio Gutiérrez Treviño, fue un buen intermediario que propició al diálogo entre empresarios y trabajadores.

La huelga terminó, con un logro económico importante: 20 por ciento de aumento salarial y 50 a los salarios caídos, aunque a partir de ahí los empresarios, el poder sindical “charro” –personalizado entonces por Salvador Alcázar– y el gobierno se anticiparon para prevenir futuras insurrecciones obreras„ algunas de las medidas adoptadas fueron los despidos masivos en el GIS, la distribución de “listas negras” a todas las patronales del país con los nombres de los “trabajadores conflictivos” a los que no se les daría empleo; y además, la vida sindical se extinguió en esas empresas; no obstante, la resistencia obrera se prolongó por 8 años en las plantas CINSA-CIFINSA.

Una cuestión insipiente entonces, pero no por ello menos importante, fue la participación de las mujeres obreras; en CINSA trabajaban un 40 por ciento y las condiciones en las que laboraban eran de discriminación vergonzante frente a las de los hombres; en el sindicato su participación era mínima, pero durante la huelga la situación se modificó; ellas cooperaron codo con codo con los varones, logrando un trato respetuoso y al menos 3 de ellas jugaron un papel muy importante en el movimiento de huelga.

La gran huelga fue una manifestación contundente del “poder obrero”, del cual tomaron conciencia numerosos trabajadores cuando se detuvo la maquinaria y la producción industrial se paralizó, aunque por razones de espacio aquí se presenta una versión extremadamente resumida de un acontecimiento cruzado por múltiples influencias, sindicales, sociales, políticas, empresariales, jurídicas, y eclesiales.

Posdata
¿Por qué Leopoldo Lara Escalante viola impunemente la Constitución (Art. 134, p. 8°) incluyendo su nombre en la propaganda del IEPC?

No hay comentarios: